En el estado de Edo, Nigeria, el Banco Mundial hizo algo pocas veces visto con la IA en la escuela: medirla con rigor. En un ensayo controlado aleatorizado, 800 estudiantes de primer año de secundaria superior tomaron clases de inglés después del horario escolar usando un tutor de IA (Microsoft Copilot, con GPT-4) durante seis semanas, con el maestro guiando la actividad.
El resultado
Los estudiantes que usaron el tutor de IA avanzaron el equivalente a entre 1.5 y 2 años de escolaridad «normal», lo que coloca al programa entre las intervenciones educativas más costo-efectivas jamás evaluadas con este tipo de rigor. Y lo más importante:
- Los mayores avances se dieron en los alumnos que iban más atrás.
- El maestro no desaparece: actúa como «director de orquesta» que guía el uso de la IA.
- Se logró en un contexto de aulas con pocos recursos, no en un laboratorio.
Por qué importa
Es una de las primeras pruebas serias de que la IA, bien usada y acompañada por un maestro, puede cerrar brechas en lugar de ampliarlas. No se trata de reemplazar al docente, sino de darle una herramienta que multiplica su tiempo y llega a cada alumno.
Es exactamente el modelo de Fleaxy: la IA guía al alumno paso a paso, el maestro conserva el control y el avance se mide por lo que el alumno realmente aprendió.